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"Más judíos hizo cristianos el tocino y el jamón que la Santa Inquisición... "

Con una afición claramente a la baja, al menos en la caza menor, con las incontables trabas con las que la Administración impone al cazador, con la poca caza que,como norma general, pueblan los cotos de la Comunidad, y siendo además el cazador responsable de los daños que causan durante todo el año los animales, a los que únicamente caza durante tres meses, llegar a cumplir tres años de cazador será harto difícil .

 

Cazadores

Pedro Antonio Millán, el párroco que lleva cincuenta años al pie del cañón

Don Pedro Antonio Millán Aparicio cumplió el día de la Virgen de agosto, día de la apertura de la media veda, sus Bodas de Oro cinegéticas sabiendo alternar su labor sacerdotal y docente con su afición a la caza.

 

Cincuenta años. Nada menos que medio siglo se cumplió el pasado día 15 de agosto desde que el párroco de la localidad de Simancas, Don Pedro Antonio Millán Aparicio largara los dos primeros disparos que realizaba en su vida hacia dos codornices en los campos burgaleses de Sotresgudo. Contaba entonces solamente con 14 años de edad.

Los dos tiros impactaron de pleno sobre las dos codornices para "cazar", irremisiblemente, al cazador para siempre. Desde esa jornada, el jovencísimo cazador natural de Alar del Rey quedaría enganchado a una afición de la que siempre presumió y que, cuando pudo, y sus labores eclesiásticas y docentes se lo permitieron, se dedicó a ella como el mejor aficionado de la región...

Don Pedro pudo haber escogido cualquier profesión, pero a los 14 años se decidió por la carrera del sacerdocio, comenzando a estudiar en el Seminario de Palencia.

"Fueron años magníficos en los que estaba deseando que llegaran las vacaciones para descansar de las clases y dedicarme a cazar, sobre todo a la codorniz, que era la especie más numerosa que teníamos por la zona de mi pueblo. Por los estudios solamente cazaba la media veda, y luego me tocaba un parón obligado hasta el año siguiente, aunque en Navidad también aprovechaba para ir a la perdiz, mi pieza favorita. Así y todo,c uando estuve estudiando en la Abadía de Lebanza, me tiré cuatro larguísimos años sin poder disparar a una sola perdiz con la vieja escopeta paralela del 20 que me regaló mi padre y que fue con la que luego cacé durante 25 años".

 

PRIMERO LA OBLIGACIÓN...

Su profesión le llevó a ejercer el sacerdocio en pueblos como Triollo, La Lastra, Vidrieros, Sotillo de Boedo, Villaneceriel, San Jorde, Monzón de Campos, Geria y, actualmente, en Simancas. En todos los municipios donde trabajó tuvo su tiempo para dedicarlo a la caza estirando las horas y aprovechando al máximo el tiempo que disponía.

"La profesión me llevó a tener que trabajar los domingos hasta en tres parroquias distintas, encontrándome con serios problemas para ir a cazar, pero no por ello abandoné mi afición favorita. La caza me evade, me limpia y purifica y me repone de mi actividad laboral. Cuando voy a cazar, y tu lo sabes muy bien, -me recuerda este compañero de coto y de afición-, aunque me duelan las piernas, la cabeza siempre está despejada.

Luego además, me encanta ver cazar a mí perro bretón "Yahoo", que me colma de satisfacción cuando le veo hacer una muestra o cobrarme una codorniz de ésas que caen entre la broza y pensamos que se perdió para siempre".

Curiosamente el día del aniversario de las Bodas de Oro, Don Pedro lo solventó con un bolo, un resultado que durante todos sus años de cazador nunca se produjo en la jornada inaugural.

"Efectivamente no tuve ni tan siquiera la oportunidad de disparar. Mi coto este año no tuvo codorniz y las pocas que hubo las cazaron otros cazadores, que le vamos a hacer, ya vendrán días mejores. La caza tiene esos encantos."

fuente de la nota:
http://www.club-caza.com

 

 
 
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